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The Relic. El ídolo perdido, de Douglas Preston y Lincoln Child

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SINOPSIS DE THE RELIC

El Museo de Historia Natural de Nueva York sufre una serie de extraños asesinatos que desconciertan a la policía y la prensa. Los cuerpos aparecen violentamente mutilados y con secciones del cráneo parcialmente devoradas, sin que nadie sepa si el causante de las muertes es un ser humano o un animal oculto en la laberíntica red de pasillos bajo el Museo. Los agentes Pendergast y D’Agosta, ayudados por la científica Margo Green y el periodista William Smithback deben averiguar qué está ocurriendo en el Museo antes de que el asesino se cobre más víctimas. Los indicios les llevan a sospechar que el origen de las muertes puede estar en una malograda expedición al Amazonas, una extraña estatuilla y una serie de plantas tropicales de misteriosas propiedades.

CRÍTICA DE THE RELIC

La primera entrega de la saga escrita por Douglas Preston y Lincoln Child protagonizada por el extravagante agente del FBI Aloysius Pendergast. Una de las mejores novelas de toda la saga, en la que se condensan todos los elementos que harían de la obra de Preston y Child un éxito a nivel mundial: elementos científicos mezclados con elementos sobrenaturales, tramas policíacas, personajes carismáticos y la ciudad de Nueva York como marco perfecto. Elementos que, por desgracia, se fueron abandonando en las numerosas secuelas que hasta el momento ha conocido el libro.

Uno de los primeros elementos que hacen que esta novela destaque sobre otros bestsellers de estilo semejante es precisamente la construcción de los personajes. Aunque el protagonismo en “The Relic” parece recaer sobre la doctora Margo Green, es en realidad una novela coral en la que todos los personajes tienen un peso fundamental. Vincent D’Agosta representa la honradez y sencillez del buen policía. William Smithback la ambición sin escrúpulos de un periodista que pone toques de humor a la trama cuando es necesario. Resulta fácil identificarse con la propia Margo Green, gracias a su inseguridad personal, superada por unasgrandes dosis de talento y esfuerzo. Pero es sin duda el agente especial del FBI, Aloysius Pnedergast, el que atrae la atención del lector con más fuerza. Un hombre misterioso, siempre correcto y educado, vestido con trajes hechos a medida, con un marcado acento del sur de Estados Unidos. Un hombre que demuestra una cuidada formación, que parece saber de todos los temas habidos y por haber, con unas cualidades físicas portentosas y unos valores éticos a prueba de fuego. Pendergast es un superhéroe sin poderes especiales, a la altura de las grandes figuras de la novela y el cómic de las última décadas. No importa que resulte poco creíble que un ser humano sea capaz de hacer tantas cosas y hacerlas bien. El lector admira, aprecia y envidia a Pendergast, pues el agente es el hombre perfecto que todos querríamos ser. En “The Relic”, además, la figura de Pendergast aparece sumida en el misterio. Sólo sabemos de él que trabaja para el FBI en Nueva Orleans y que posee un patrimonio personal que le permite poseer un lujoso apartamento en la zona más exclusiva de Manhattan. Aunque en las novelas posteriores se van conociendo más elementos de la vida del personaje, en esta primera entrega el misterio ayuda a acentuar su atractivo.

Hay además un personaje que está presente en toda la novela, enorme y silencioso, imponiendo su presencia casi mágica. El propio Museo de Historia Natural de Nueva York. Una institución con dos siglos de historia a sus espaldas que alberga la mayor colección natural y antropológica de todo el Nuevo Mundo. Un espacio en el que, al leer esta novela, a todos nos gustaría perdernos, explorar, trabajar en él, investigar. Formar parte de él, en definitiva. El Museo de Historia Natural se convierte de este modo en uno de los protagonistas indiscutibles de la trama, hasta el punto de que se le echa de menos poderosamente en las secuelas ambientadas en otros lugares.