CONTACTA CON NOSOTROS

¿Tienes alguna duda acerca de alguna de nuestras secciones? ¿Sugerencias, ideas, quejas?

No dudes en ponerte en contacto con nosotros. Tu opinión nos importa. 


Madrid
España

Un portal dedicado al terror en sus múltiples facetas. Literatura, cine, series, antropología, videojuegos... El mundo del terror a tus pies con sólo un clik.

Contenidos

Reseñas de libros, películas, videojuegos y series de terror. Artículos de historia, antropología y arqueología del miedo y el terror.

El fin de los días, de Adam Nevill

Nocturnis

SINOPSIS DE EL FIN DE LOS DÍAS

Un director de reportajes en el ocaso de carrera recibe una extraña propuesta por parte de un productor: realizar un documental sobre la historia de una secta apocalíptica conocida como "El Templo de los Últimos Días". Motivado por una promesa de éxito profesional y por una sustanciosa recompensa económica, el productor se embarca en la realización del proyecto, involucrando en él a dos de sus colaboradores. La grabación les llevará desde Londres, lugar en el que se fundó la secta, hasta el norte de Francia y el desierto de Arizona en los Estados Unidos. Muy pronto, lo que parecía ser un simple reportaje sensacionalista se convertirá en una pesadilla para todos los implicados, cuando el productor y sus colaboradores descubran que las fuerzas que movieron y acabaron con "El Templo de los Últimos Días" continúan vivas y deseosas de cobrarse nuevas víctimas humanas.

CRÍTICA DE EL FIN DE LOS DÍAS

"El fin de los días" es la novela que catapultó a su autor, Adam Nevill, a la fama mundial y a posicionarse como uno de los autores de terror más vendidos en muchos países. Aunque a años luz de las cifras de ventas de los grandes, con Stephen King a la cabeza, y a pesar de que sus siguientes novelas no han estado a la altura de su opera prima, Neville se ha consolidado como uno de los pilares más firmes de la narrativa de terror.

"El fin de los días" constituye una interesante narración que no se aleja mucho de lo que este tipo de novelas suelen ofrecer. Una trama sencilla y fácil de seguir, sin grandes alardes de maestría narrativa, y una sucesión de lugares comunes que, al estar bien utilizados, no resultan demasiado manidos para el lector. La narración nunca pierde interés, posee un ritmo rápido, en ocasiones demasiado, y el lector se ve transportado con facilidad de una escena a otra. Por desgracia, la parte final en la que se desvelan los orígenes históricos de la secta y la causa de los fenómenos paranormales que se asocian a ella, aparece demasiado tarde en la trama, algo que lleva al autor a dedicarle muy poco tiempo a pesar de ser un punto de gran interés.

Los personajes están en líneas generales bien perfilados, y aunque ninguno llega a poseer una auténtica hondura psicológica, el lector puede seguir sin problemas las motivaciones y fuerzas que les llevan a actuar de una u otra manera. Se echa en falta, sin embargo, una mayor presencia de los personajes ya fallecidos, los miembros de la secta original, con una fuerza muy superior a los que protagonizan la trama y sin duda mucho más interesantes para el lector. La hermana Katherine, el auténtico motor de la historia y desencadenante de todos los sucesos narrados, aparece perfilado como un recuerdo borroso en palabras de algunos de los personajes secundarios. Un auténtico desperdicio sin duda, pues estamos ante un personaje que, de haber adquirido mayor relevancia y en manos de un autor ambicioso, podría haberse convertido en un icono de la literatura de terror. Una ex prostituta reconvertida en gurú y líder de una secta apocalíptica a la que esclaviza y convierte en objeto de sus vicios y obsesiones es sin duda un personaje más interesante y con muchas más posibilidades que un realizador de vídeo con sobrepeso que dedica sus días a grabar bodas y comuniones. Otros personajes apenas esbozados, como los favoritos de la hermana Katherine o los fundadores de la secta en el siglo XVI, habrían podido alcanzar una gran relevancia si el autor les hubiera dedicado más espacio y tiempo en lugar de limitarse a dar unas referencias mínimas en boca de los protagonistas.

El terror con el que juega la novela en dos terceras partes de su extensión se basa en el miedo a la oscuridad, a los entes hostiles que acechan a los hombres entre las sombras. Hay momentos realmente memorables, tanto en las visitas a los escenarios donde la secta había desarrollado sus actividades como en los momentos en los que los protagonistas tienen que hacer frente en sus propias casas a los espíritus que les acechan. Una estética que cambia por completo en el último tramo de la novela. La angustia y el terror psicológico dejan paso a un escenario sangriento en el que las armas de fuego son las protagonistas. Como si de un videojuego de survival horror se tratara, los protagonistas se adentran en una mansión plagada de criaturas monstruosas a las que deben detener a fuerza de disparos y luces de linternas. Una construcción muy lícita, pero que rompe totalmente con la estética narrativa del resto de la novela.

La sensación definitiva que el lector tiene al terminar el libro es de haber sido testigo de los últimos episodios de una larga historia, de haber asistido al acto final de una narración que abarca desde el siglo XVI hasta nuestros días. Sin embargo, en esta historia, los últimos episodios son los menos interesantes, y son precisamente éstos los que nos ofrece Adam Nevill en la novela.