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Brujas y brujería en la Antigüedad. El Asno de Oro

Nocturnis

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"El asno de oro", conocida también como las "Metamorfosis" es una novela escrita en época imperial y una de nuestras principales, y escasas, fuentes de información acerca de las brujas y su mundo en época romana. La novela cuenta la historia de un joven, Lucio, que durante un viaje por la región griega de Tesalia, se hospeda en casa de un hombre llamado Milón cuya esposa es una bruja reconocida y temida por todos sus vecinos. Tras seducir a una esclava de la casa, Lucio la convence para que le permita espiar a la hechicera durante la realización de uno de sus rituales. Después de observar cómo la mujer se convierte en pájaro gracias a un ungüento, Lucio decide aplicarse la misma solución a si mismo, con la mala suerte de que la esclava se confunde de sustancia y Lucio acaba transformado en burro. A partir de aquí, el asno Lucio vivirá una gran cantidad de aventuras para lograr recuperar su forma inicial.

            A lo largo de la novela, y especialmente en la primera parte, las brujas tienen una gran importancia en el desarrollo de la obra. En primer lugar, Apuleyo escoge Tesalia como escenario de los acontecimientos. Esta región del norte de Grecia era célebre en la Antigüedad por ser cuna de las brujas y adivinas más famosas, alguna de ellas tan terribles como la Ericto que describe Lucano en su Farsalia. Podemos suponer que la imagen de Tesalia era en las mentes de los antiguos griegos y romanos muy semejante a la que se formó de Transilvania en el siglo XX a raíz de la publicación de Drácula. Una tierra plagada de elementos sobrenaturales que existían sólo en la imaginación de los que nunca la habían visitado. ¿Era Tesalia una tierra en la que realmente se diera la brujería con abundancia? Por desgracia, es una pregunta de muy difícil, o imposible, respuesta, pues las fuentes literarias originales de la propia Tesalia o no existieron o no se han conservado. Lo que nos interesa aquí es que para la mayoría de los habitantes del Imperio romano, Tesalia era tierra de brujas, con independencia de que lo fuera en realidad o no.

            La primera bruja que aparece en "El asno de oro" lo hace de la mano del relato de un viajero que se encuentra con Lucio en el camino. El caminante narra cómo uno de sus compañeros de un viaje anterior fue víctima del ataque de dos brujas tras haber rechazado los favores sexuales de una de ellas, llamada Meroe. Esta Meroe era capaz, según el relato, de transformar en animales a aquellos hombres que la ofendían, ya fuera en rana, en castor, en cabra o en otras especies. A una mujer embarazada, le detuvo el proceso del parto, de forma que el feto siguió creciendo durante ocho años en su interior. Cuando el pueblo en el que vivía decidió castigarla por sus crímenes, Meroe hizo un hechizo sobre un sepulcro y consiguió encerrar a todos sus habitantes en sus casas, sin que pudieran abrir las puertas ni descorrer los cerrojos. La situación permaneció así hasta que todos juraron dejar a la bruja continuar con sus labores. La casa del vecino que había instigado al resto a castigar a Meroe la transportó a muchas millas de distancia por medio de la magia. Meroe, encaprichada del amor de un joven, decidió seducirle, pero éste logró escapar de sus artes, burlándose de ella. La venganza de Meroe no se hizo esperar. Mientras el joven dormía junto a un compañero, ella y otra bruja, llamada Pantia, derribaron la puerta de su cuarto y, ante la aterrorizada mirada del testigo, arrancaron su corazón y, tras recoger en un cántaro la sangre derramada, lo sustituyeron por una esponja. Al testigo, escondido debajo de la cama, le perdonaron la vida, pero no sin dejarle un hermoso recuerdo: las dos brujas orinaron sobre él entre risas y burlas. Al día siguiente, el joven al que le había arrancado el corazón se levantó creyendo que todo había sido un sueño, ante la atónita mirada de su compañero, que había visto con sus propios ojos cómo éste era asesinado. Ambos reemprenden el camino sin más novedades, pero al llegar junto a un río y tratar de beber el joven, la esponja que había en lugar de su corazón, salió al exterior, desgarrándole la piel y matándolo de inmediato. Una historia que, sin duda, disuadiría a muchos de burlarse de los amores de una bruja de Tesalia.

bruja

            La segunda bruja que encontramos en "El asno de oro" es Pánfila, la esposa del dueño de la casa en la que se hospeda Lucio. De esta Pánfila sabemos que trata de enamorar a un muchacho de Tesalia, y para ello ordena a una esclava que aproveche que el joven está cortándose el pelo en una barbería para recolectar algunos de sus cabellos y poder utilizarlos en una conjuro. La esclava, sin embargo, es sorprendida por el barbero, que, conociendo perfectamente la fama de Pánfila y sus sirvientas y el uso que podrían darle a aquel material, impide que se lleve el pelo del muchacho, logrando con ello desbaratar sus planes. Pánfila idea otro mecanismo para seducir al joven, y para ello tiene que transformarse en pájaro durante la noche, algo que logra untándose el cuerpo desnudo con una loción preparada previamente. Cuando Lucio intenta copiar el hechizo, se confunde de ungüento y acaba transformado en burro, lo que demuestra que la bruja poseía diversas pociones y cremas para convertirse ella o convertir a los demás en todo tipo de animales. 

            Tenemos una mención más a las brujas en esta obra, aunque en este caso estemos ante una anécdota humorística en la que la hechicera no llega a aparecer. Un hombre es contratado para velar un cadáver durante la noche, a sabiendas de que, si el cuerpo del muerto es dejado sin protección antes de ser incinerado, las brujas podrían mutilarlo y llevarse partes de su cuerpo para realizar sus encantamientos. El hombre, sin embargo, se queda dormido durante la guardia. Para gastarle una broma, los familiares del muerto le colocan prótesis de cera en la nariz y las orejas, de modo que el hombre crea que, durante la noche, la bruja ha visitado la casa y en lugar de mutilar el cadáver ha decidido mutilarle a él.

            Podemos observar, en definitiva, una serie de elementos comunes que se repiten en todas las brujas presentes en esta novela, elementos que, además, aparecen en otras obras literarias aplicados en general a las brujas de Tesalia. En primer lugar, todas las brujas practican la necromancia, es decir, el arte de la magia por medio de los cuerpos muertos. En el caso de "El asno de oro", lo que se nos cuenta es que las brujas usan partes de los cadáveres como ingredientes de sus hechizos y pócimas. En el caso de Meroe, realiza un hechizo sobre una tumba, no sabemos si manipulando o no el cadáver, lo que hace que el poder del encantamiento se multiplique. En segundo lugar, estas brujas son capaces incluso de amenazar a los mismos dioses y a los astros para que cumplan su voluntad, una prueba de su enorme poder que va más allá de lo humano. Por último, las brujas siempre presentan un insaciable apetito sexual, haciendo objetivo de sus deseos a los jóvenes más hermosos. Una sexualidad descontrolada que, al estar asociada a un personaje femenino, resulta siempre negativa en un mundo patriarcal que rechaza cualquier combinación entre sexo femenino y libertad.

            Como vemos, las menciones en esta novela a la brujería y sus prácticas son muy frecuentes en esta novela. La relación de "El asno de oro" y Apuleyo con la brujería va, sin embargo, mucho más allá de la simple temática de la novela, pues el autor tuvo que afrontar él mismo un juicio en el que se le acusaba de ser mago y utilizar sus encantamientos para causar mal a sus semejantes. Conservamos el discurso que Apuleyo pronunció en su defensa ante el tribunal, y aunque desconocemos cuál fue el veredicto, siempre se ha sospechado que el autor de la novela fue absuelto de todos los cargos. El caso de Apuleyo es una muestra del riesgo que corría cualquier escritor que tratara con maestría un tema controvertido: podía acabar acusado de hacer él mismo lo que sus personajes realizan en las páginas de la obra de ficción.