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Faust. La venganza está en la sangre

Nocturnis

faust

Año: 2000

Director: Brian Yuzna

País: España

Reparto: Mark Frost, Isabel Brook, Andrew Divoff, Jeffrey Combs, Mónica Van Campen, Fermí Reixach

Sinopsis:

John Jaspers se ve obligado a presenciar cómo un grupo de mafiosos torturan a su novia hasta la muerte. Desesperado por la impotencia, decide quitarse la vida. Sin embargo, en el momento en el que va a consumar el suicidio, un extraño personaje le ofrece el poder de cobrarse una sangrienta venganza a cambio de entregarle su alma. John acepta, y el extraño le confiere unos poderes demoniacos representados por unas afiladas garras. John consigue vengarse de los asesinos de su novia, pero entonces cobra conciencia de lo que supone haber vendido su alma a un enviado de los infiernos.

Crítica:

En el año 2000 la empresa Filmax decidió crear la productora Fantastic Factory, con el objetivo de potenciar el rodaje en España de títulos de ciencia ficción y terror que siguieran la estela de las grandes producciones norteamericanas. Películas como “Tesis”, de Alejandro Amenábar, o “El día de la bestia” de Alex de la Iglesia, habían demostrado que no sólo podía hacerse terror de calidad en España, sino que éste podía ser tremendamente rentable.  Sin embargo, Fantastic Fantory empezó a experimentar problemas desde muy pronto, por lo que sólo llegó a producir un total de nueve películas, cerrando sus puertas en el año 2007.

“Faust” fue el título con el que esta productora llevó a cabo su lanzamiento. Un lanzamiento que difícilmente podría haber resultado más desastroso.  Una historia cargada de tópicos del género, en el que el demonio acaba siendo el héroe y salvando a la inocente protagonista de las garras de una secta satánica. Una película totalmente prescindible, con pretensión de tocar demasiados géneros y logrando únicamente parodiarlos todos.

La película presenta un argumento manido en el que, con escasa fortuna, se unen lugares comunes de muy diversos géneros. Un argumento, además, tan parecido al de “El cuervo”, que baila en la peligrosa frontera entre la influencia y el plagio. Unos escenarios que pretenden emular una ciudad norteamericana pero tienen un sabor barcelonés imposible de ocultar. Una historia que resulta aburrida en la mayor parte de su recorrido. Momentos que pretenden ser terroríficos y sólo consiguen ser hilarantes en el mejor de los casos. Resulta difícil de entender qué vieron los productores en este guión para decidir hacer de él la primera apuesta de Fantastic Factory. Y, ante todo, un protagonista que no sabemos si es un demonio o un superhéroe de las peores páginas de Marvel. El John Jaspers convertido en demonio es un engendro híbrido, producto de una mezcla entre Lobezno, Spawn, los Watchmen y Batman. Un personaje del que desconocemos sus motivaciones más allá de la primera media hora de película, que no sabemos si se mueve como hombre o como demonio, y del que llegamos a dudar hasta que sea el protagonista o un secundario recurrente.

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A pesar de que esta película fue galardonada con el premio a los mejores efectos especiales en el Festival de Sitges, lo cierto es que, para tratarse de una producción del año 2000, éstos no resultan en absoluto creíbles. La sensación del espectador ante estos efectos es la de estar viendo una película rodada en los años setenta con un presupuesto ínfimo, y desde luego no la de estar ante una producción que contaba con el apoyo de una empresa como Filmax. Demasiado humo, látex y sangre artificial para una película que debería haber cuidado mucho más este aspecto si pretendía convertirse en la abanderada del nuevo cine fantástico español. Muchos aficionados se preguntan aún cómo es posible que “Faust” ganara el premio del Festival de Sitges en este apartado si no fue porque sus organizadores quisieron dar su apoyo al sello Fantastic Fantory de esta manera. Lo cierto es que, con premio de Sitges o sin él, los efectos especiales de “Faust” son dignos de un capítulo mediocre de alguna serie de los años noventa, tipo “Buffy Cazavampiros”, pero desde luego no de una producción cinematográfica seria.

¿Puede sacarse algo de positivo de “Faust”? Desde nuestro punto de vista, el único elemento salvable de esta película es precisamente que, gracias a sus más de 700.000 euros recaudados en taquillas sólo en España, abrió el campo a otras producciones posteriores de Fantastic Factory, como “Darkness” de Jaume Balagueró, que estuvieron muy por encima de este primer producto.

“Faust” es, en definitiva, una película que sólo puede ser disfrutada por un público muy concreto, aquel capaz de gozar en pleno siglo XXI con los slashers de los setenta y ochenta, que visiona una y otra vez las producciones de ciencia ficción de bajo presupuesto, y que entiende que los superhéroes y los monstruos no tienen por qué ser creíbles ni coherentes, sino, simplemente, ayudarte a pasar un buen rato. Sólo para los incondicionales de Brian Yuzna y el peor terror de serie B.