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The Babadook

Nocturnis

babadook

Año: 2014

Director: Jennifer Kent

País: Australia

Reparto: Essie Davis, Noah Wiseman, Daniel Henshall, Hayley McElhinney, Barbara West, Ben Winspear

Sinopsis:

Varios años después de la muerte de su marido, Amelia arrastra una profunda depresión que afecta al modo en el que está educando a su hijo Samuel. El niño, con una desbordante imaginación, desarrolla un miedo casi patológico a los monstruos de sus fantasías. Cuando un extraño libro aparece en su casa, el protagonista del mismo, el monstruoso Babadook, comienza a ser algo más que un producto de la imaginación del niño. Madre e hijo se ven envueltos en una espiral de locura y terror a medida que el Babadook se vuelve más poderoso y se apodera de sus vidas.

Crítica:

Una obra de ficción  es tanto más valiosa cuantas lecturas se puedan hacer de la misma. En este sentido, “The Babadook” es una pequeña joya del cine de las últimas décadas. Una película de terror psicológico, que juega con los miedos infantiles y los convierte en miedos de los adultos. “The Babadook” puede verse como una película de terror al uso, con sus sustos más que solventes y su monstruo escalofriante. Pero también, y aquí radica su gran acierto, puede leerse como un símbolo del descenso de una mujer a las simas más profundas de la locura debida a la pérdida de un ser querido. ¿Es el Babadook una criatura real o es simplemente la representación simbólica de la locura de Amelia? Juzgue el espectador.

El primer acierto de la película es su ambientación, con una luz fantasmal, siempre tenue, durante el día, y un magistral juego de luces y sombras durante la noche. La acción trascurre  en su mayor parte en el interior de la casa, un espacio que, aunque grande, acaba convirtiéndose en una claustrofóbica prisión a medida que avanza la trama. La casa llega a ser un trasunto de la mente de Amelia, un lugar decrépito y triste, en el que la luz nunca llega a entrar del todo. Una casa en la que todo parece crujir, los suelos, los muebles, los techos, las camas, aportando mayor tensión a las escenas. 

Por otro lado, hay que destacar la estética de las páginas del libro de Babadook, un libro infantil que oculta un terrible secreto. Sin abandonar la tipología de los libros de cuentos, con sus dibujos deformados y sus grandes líneas de texto, el ejemplar de donde sale el Babadook es una de las más terroríficas creaciones de los últimos tiempos. Un libro de sueños convertidos en pesadillas que, por supuesto, contiene una gran cantidad de páginas en blanco al final del mismo para que el espectador deja brotar su imaginación. Unas páginas en blanco que el desarrollo de la trama se encarga de llenar.

Los dos protagonistas absolutos, madre e hijo, se adaptan a la perfección a sus papeles. El pequeño Sam, interpretado por Noah Wiseman, comienza siendo una criatura irritante, hasta el punto de que no pocos espectadores llegan a desear que los monstruos a los que tanto teme el niño salgan del armario y den buena cuenta de él. Sin embargo, el trascurso de la trama demuestra que es precisamente este carácter especial del niño lo que desencadena la llegada del Babdook, sea un monstruo real, sea una figuración delirante de la madre. El personaje de Amelia, a su vez, es interpretado de forma más que solvente por Essie Davis, una actriz poco conocida fuera de las fronteras de Australia. Davis encarna con maestría los diversos estados de ánimo de Amelia, que pasan desde la ternura infinita de una madre hasta la locura homicida de un ser destrozado por el dolor.

babadook

Pero es sin duda el propio Babadook lo que hace de esta película una obra inolvidable. Una criatura a la que apenas llegamos a ver, que es sólo una sombra que se desliza por las paredes. Una criatura que de hecho, da más miedo cuando la vemos en las páginas de un libro que moviéndose por los techos de la casa de forma furtiva. El Babadook es la encarnación de las pesadillas de cualquier niño. Un ser alto, de ojos y sonrisa enloquecida, grandes garras en las manos y preferencia por ocultarse en los armarios. Una criatura con la que todos podríamos tener pesadillas. Algunos de los momentos más terroríficos de la película se consiguen sólo con la voz de la criatura repitiendo su nombre, lo cual permite hacerse una idea de la entidad del monstruo.  

El principal punto negativo, que por desgracia tiene mucho peso en la valoración global de la película, es su poco cuidado final. Una criatura aterradora y misteriosa como el Babadook convertida en una mascota más o menos domesticada que se resigna a vivir en un sótano. No sólo carece de sentido, sino que como final es un tremendo desastre. La única posibilidad de salvar tan absurdo desenlace es interpretar que, como apuntábamos al principio, el Babadook no es más que la encarnación de la locura de Amelia, una locura que finalmente logra controlar poniéndola bajo llave y evitando de este modo que pueda dañar a su hijo. Como final simbólico, pasable; como final real, lamentable.