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El Pistolero, de Stephen King

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SINOPSIS DE EL PISTOLERO

En un mundo que se ha movido de su eje, Roland de Gilead, último representante de una larga estirpe de pistoleros, persigue por el desierto al Hombre de Negro, el responsable de la destrucción de su patria. Roland tiene ante si un inmenso desierto, pero no ceja en su empeño de capturar a su presa. En su camino, llega a la cabaña de un ermitaño, al que le cuenta su enfrentamiento con la población de la pequeña población de Tull, donde el Hombre de Negro le había tendido una trampa. Tras abandonar la cabaña, Roland se interna en lo más profundo del desierto, y cuando está a punto de morir, Jake, un muchacho de otro mundo oculto en una vieja estación de paso, le salva la vida. Jake se une a Roland en la búsqueda del Hombre de Negro, inconsciente de que para alcanzar a su enemigo Roland tendrá que hacer un cruel sacrificio. 

CRÍTICA DE EL PISTOLERO

“El Pistolero” es la primera de las siete novelas que componen la saga de “La Torre Oscura”. Stephen King escribió el primer borrador de este libro siendo muy joven, cuando su carrera como escritor aún no había despegado pero la idea de escribir una gran saga épica de aventuras ya rondaba por su mente. El propio King ha contado en el prólogo a las últimas ediciones de “El Pistolero” cómo se le ocurrió la idea para esta obra. Tras haber devorado a Tolkien durante la adolescencia y deseoso de crear su propia versión de la Tierra Media, una sesión de cine en la que disfrutó del estreno de “El bueno, el feo y el malo” le dio la clave para su propia saga. King quería escribir una aventura épica, pero a diferencia de Tolkien su inspiración la encontró en el mundo de las películas del Oeste. Con esta idea como base, y tomando referencias de otras muchas obras, como el ciclo artúrico o los relatos de Lovecraft, nació la saga de “La Torre Oscura”. 

Cundo Stephen King escribió “El Pistolero” en los años setenta, aún no tenía muy claro por dónde transcurriría la trama de la saga o cómo se desarrollarían los personajes. De hecho, entre algunas de las novelas, especialmente las primeras, pasaron muchos años en los que, pese a las cartas insistentes de los fans, King no se decidía a retomar la historia de Roland. Fue el accidente de tráfico en el que el escritor casi muere arrollado por una camioneta lo que le llevó a tomar la decisión de abordar el final de la historia. Nada como ver cara a cara a la muerte para ponerte al día con tus asuntos pendientes. Sin embargo, cuando King abordó el final de la historia de Roland, ésta tenía poco que ver con el comienzo de la misma escrito treinta años antes. Ni el Roland de los últimos libros se parecía al pistolero que perseguía al Hombre de Negro por el desierto, ni muchos de los datos que conocíamos de él eran coherentes con los que se nos revelaron más adelante. Stephen King además tuvo la oportunidad de abordar la adolescencia de Roland y la caída de Gilead en una nueva colección de cómics, una ocasión para revisar todo el primer material que escribió en sus primeros años de profesión. Surgió así la edición revisada de “El Pistolero”, que es la que hoy podemos adquirir en las librerías con un prólogo del propio King explicando los cambios introducidos. Como él mismo dice, no hay apenas cambios en la trama, y únicamente se eliminan referencias al pasado de Roland o a la vida de Jake que no concordaban con lo que se desarrolló en las siguientes novelas. ¿El modo ideal de leer “El Pistolero? Si lo que se quiere únicamente es conocer el principio de la historia de Roland para pasar al resto de novelas, más largas y ambiciosas, debe leerse la edición revisada. Si se es muy fan de Stephen King y se quiere indagar en la génesis de esta obra y en los cambios que ha vivido a lo largo de las décadas, resulta sumamente interesante leer la versión original de “El Pistolero” antes de ser retocada por el autor. 

Desde un punto de vista formal, “El pistolero” presenta grandes diferencias con el resto de novelas de la saga. La primera, que salta a la vista, es la extensión. “El Pistolero” es mucho más corta que sus secuelas. En segundo lugar, esta primera novela es muy parca en descripciones, y las que hay son breves, apenas unas cortas pinceladas que permiten al lector hacerse una idea del lugar o el personaje. Los diálogos son también cortos, punzantes, y con excepción del largo discurso del Hombre de Negro al final de la novela, muestran a la perfección el carácter frío y reservado de Roland. 

Desde un punto de vista interno, “El Pistolero” es sin duda la más filosófica y reflexiva de todas las novelas de la saga de “La Torre Oscura”, y puede que de toda la extensa obra de Stephen King. El largo monólogo del Hombre de Negro al final de la novela, cuando finalmente Roland y él se sientan a hablar, es digno de un análisis detenido. Pocas veces Stephen King ha logrado construir un discurso tan profundo y cautivador acerca de la esencia de la existencia humana, de los infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, de la realidad y la concepción que tenemos de la misma. Si le lectura de “El Pistolero” merece la pena como novela o como parte de una saga grandiosa, también lo merecería sólo por disfrutar de este brillante monólogo.

Uno de los elementos negativos que podemos señalar es que, a pesar de los esfuerzos de King por solucionar este problema, los personajes que nos encontramos en “El Pistolero” no nos recuerdan demasiado a los que aparecen en el resto de la saga. En el caso de Roland podemos justificar estas diferencias en virtud de una supuesta, y posiblemente buscada, evolución emocional del personaje a lo largo de la historia, especialmente a medida que la relación con su nuevo ka-tet se va haciendo más estrecha. No ocurre los mismo con el caso del Hombre de Negro, aquel al que después conoceremos como Randall Flagg y que tiene un peso tan importante en diversas novelas de King. El Hombre de Negro de “El Pistolero” tiene una carga de profundidad psicológica, una capacidad de meditación filosófica, que desde luego no encontramos en el Randall Flagg de las novelas posteriores ni en el resto del universo de Stephen King. Flagg es, en el resto de la saga y en otras novelas como “Apocalipsis”, una entidad maligna que ralla lo irracional, que se mueve con el único objetivo de sembrar el caos y la discordia como algo que encuentra divertido. Aunque es cierto que el Hombre de Negro de “El Pistolero” tiene también un punto sarcástico y cruel del Flagg más habitual, no terminamos de ver en él al mismo personaje. 

“El Pistolero” es, a pesar del paso de las décadas desde su publicación, una de las obras más interesantes de Stephen King. Si olvidamos que forma parte de una saga de novelas, podemos leer esta pequeña historia de forma independiente y disfrutarla como la gran obra literaria que es. Una novela corta con una fuerza inmensa, de la que carecen otros trabajos más largos, con una mitología interna semejante a la de los relatos de Lovecraft y un final que abre un camino hacia la reflexión acerca de nuestra propia magnitud en relación con la inmensidad del universo. 

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