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"It", de Stephen King

Nocturnis

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SINOPSIS DE IT

En el pueblo de Derry, cada cierto tiempo, una entidad oscura despierta para alimentarse con los niños de la localidad. El monstruo puede adoptar diversas formas para aterrorizar a sus víctimas, siendo la de un payaso una de las más habituales. Un grupo de siete niños deciden enfrentarse a la criatura, a la que ponen el nombre de Eso, para acabar con la oleada de muertes. Tras haber luchado contra el monstruo, realizan el juramento de regresar en caso de que Eso continúe vivo. Treinta años más tarde, los niños comienzan a desaparecer de nuevo en Derry.

CRÍTICA DE IT

“It” es, a juicio de muchos, la mejor novela de cuantas ha escrito Stephen King. En ella podemos encontrar los grandes temas que ha tocado este autor a lo largo de su carrera: la infancia, la amistad, el hogar… Todo ello tratado de una forma magistral, con un lirismo difícilmente superable en una obra que ha sido siempre definida como de terror en un exceso de simplificación muy habitual en el trato de la crítica a la obra de King. 

Porque “It” es mucho más que una novela de terror. De hecho, si elimináramos los elementos sobrenaturales, seguiríamos ante un maravilloso trabajo digno de ser destacado como una de las mejores novelas americanas de los años ochenta. Una novela sobre la amistad de un grupo de niños de diez años que no sólo se enfrentan a una criatura monstruosa, sino también a las amenazas que penden sobre cualquier niño de esa edad: la incomprensión de los adultos, el desamor, el descubrimiento de uno mismo, el acoso de los matones… De hecho, los protagonistas de “It” no son los niños, ni el monstruo, ni siquiera el pueblo de Derry. El protagonista de “It” es la infancia, con sus miedos y sus limitaciones, pero también con sus maravillosas grandezas. En pocas novelas como en ésta se plasma la idea de que la infancia es la auténtica patria perdida. 

Como telón de fondo, el pueblo de Derry, una maravillosa metáfora de cualquier pueblo de los Estados Unidos a finales de los años cincuenta. Una época en la que la guerra de Vietnam aún no había sacudido la sociedad; en la que, sin embargo, los valores tradicionales comenzaban a resquebrajarse y a ser sustituidos por otros nuevos que llegaban de la mano de la televisión, la música y el cine. Los protagonistas viven en un Derry que es todo su mundo. Pocos de ellos han viajado más allá de los límites del condado, y ninguno concibe el mundo más allá de los límites de Nueva Inglaterra. Derry es el segundo gran protagonista de “It”. Gracias a las investigaciones que uno de los personajes realiza, conocemos el devenir histórico de la ciudad desde el siglo XIX. Una historia cargada de violencia y hechos dramáticos en los que Eso es la fuerza principal. Masacres a manos de un leñador enloquecido, linchamientos racistas, tiroteos, la explosión de una fundición que estaba llena de niños buscando huevos de Pascua… Derry es una ciudad que atrae la violencia, y sus ciudadanos parecen haberse habituado a ello. Todos ellos han nacido y crecido a la sombra de Eso, hasta el punto de que el monstruo se ha convertido en parte de ellos mismos y son incapaces de ver lo que ocurre en la ciudad. Sólo los niños parecen ajenos a este embrujo que Eso ejerce sobre Derry. Como ocurre en el mundo real, sólo los niños pueden ver al monstruo. 

Todos los personajes de “It”, desde los protagonistas hasta los secundarios menos importantes, están desarrollados con una profundidad milimétrica que les hace terriblemente humanos. Los siete niños protagonistas son sin duda los personajes que King logra dibujar con una mayor precisión, y aunque hay alguno que quedan en un segundo plano, como ocurre con Stan Uris, en el caso del resto llegamos a conocer su situación familiar, sus miedos, sus gustos y sus esperanzas de futuro. Bill, obsesionado con la muerte de su hermano a manos de Eso y atormentado por unos padres que parecen haberse olvidado de su existencia. Ben, el niño obeso que es blanco de todas las burlas y que encuentra en el grupo de los Perdedores sus primeras experiencias de amistad real. Richie, el payaso del grupo que sueña con hacer carrera en el mundo del humor. Michael, el chico negro cuyos padres se han abierto camino en un mundo que aún no ha abandonado un racismo abierto y militante. Stan, el niño judío prudente y educado. Eddie, hijo de una viuda obsesiva que proyecta en su hijo todos sus miedos e inseguridades. Y Beverly, la única chica del grupo, a la sombra de un padre maltratador y una madre totalmente anulada. Los siete miembros del club de los Perdedores son el eje central en torno al cual se articula toda la trama de la novela. Los conocemos cuando tienen diez años, y volvemos a encontrarlos treinta años después, ya de adultos, lo que nos permite ver su trayectoria personal y la materialización, o la frustración, de sus sueños de infancia. Junto a ellos una enorme lista de secundarios que dan vida a Derry y convierten la ciudad en una entidad viva gracias a la maestría de Stephen King.   

Y finalmente Eso, el monstruo que se ceba en los niños de Derry de forma periódica. Uno de los monstruos más geniales jamás creado por Stephen King. Una criatura que posee las características telúricas y universales de los dioses monstruosos de Lovecraft, pero que, gracias a su capacidad para adoptar diversas formas, es al mismo tiempo cercano y cotidiano. Un monstruo de una maldad primigenia, cuyo origen escapa al entendimiento humano, pero al que un grupo de niños son capaces de hacer frente gracias a su fe y su inocencia. De cuantas formas adopta Eso, la del payaso Pennywise es sin duda la más genial y aterradora. Una criatura que fue concebida para hacer reír a los niños pero que en realidad se dedica a asesinarlos y alimentarse con ellos. Tal fue el éxito de este personaje que el payaso Pennywise ha pasado a convertirse con toda justicia en un icono del terror contemporáneo, responsable de las pesadillas de millones de personas que nunca han leído una sola novela de Stephen King.

“It” es, en definitiva, una obra colosal, a la que sólo el resquemor y el tradicional desprecio de la crítica por la literatura de terror ha impedido consagrarse como una de las mejores novelas de la literatura norteamericana del siglo XXI. El tiempo sabrá ponerla en su lugar.  

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